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miércoles, 30 de noviembre de 2011

Crímenes ocultos por el poder y la religión Ensayo de reflexión a partir de la obra de Humberto Eco “El Nombre de la Rosa”.

Artículo recibido: Octubre de 2011
Artículo Aprobado: Noviembre de 2011


A lo largo de la historia se han construido diferentes instituciones sociales como el Estado, la Iglesia y la familia, que tienen como finalidad dar forma al comportamiento de los individuos, a través de reglas de conducta. Este ensayo, realizado con base en la obra literaria de Umberto Eco “El Nombre de la Rosa”, centrará su reflexión en entender cómo una de éstas instituciones, la Iglesia católica ha ejercido un control sobre los sujetos, imponiendo su mandato a través del castigo y la muerte a aquellos que han estado en una búsqueda constante del conocimiento científico, y se han opuesto a esta institución.

Palabras claves:
Control Social, Religión, Iglesia, Poder, Crimen, Institución.




Kenya Lorena Gómez Urrea
Estudiante de noveno semestre de la Facultad de Derecho de la Universidad de San Buenaventura, Seccional Medellín.
kelogour@gmail.com

Ximena Betancur Álvarez
Estudiante de noveno semestre de la Facultad de Derecho de la Universidad de San Buenaventura
ximebetancur@gmail.com


Hidden crimes for power and religion
Reflection essay from the work of Umberto Eco "The Name of the Rose" 


Abstract.
Throughout history, people have built various social institutions such as the State, the Church and the family, which are intended to shape the behavior of individuals, through rules of conduct. This trial, conducted based on the literary works of Umberto Eco "The Name of the Rose", will focus its reflection in understanding how one such institution, the Catholic Church has exercised control over the subjects, imposing its mandate through punishment and death to those who have been in a constant search of scientific knowledge, and have opposed this institution.

Keywords:
Social Control, Religion, Church, Power, Crime, Institution..

Introducción[1].
El poder siempre ha sido una condición que el hombre ha buscado a lo largo de los años para determinar su vida. Con base en esta afirmación se empezará a contextualizar este artículo, que contiene un análisis sobre el control social ejercido por la religión católica en los sujetos sociales, a partir de la revisión de la obra literaria “El Nombre de la Rosa” escrita por Umberto Eco en 1980. Este autor, en el desarrollo de su obra, hace una crítica frente a una serie de sucesos e idealismos que reúnen la religión y el poder, incorporando crímenes sin sentido. Además integra varios elementos de la historia y la realidad, como los textos literarios, las crónicas medievales, las diferentes normativas de la religión católica para la época en la que se sitúa el libro, los estudios filosóficos, e incluso la aparición de muchos personajes históricos en la obra.

Un claro ejemplo de lo anterior, es Jorge Luis Borges, pues se dice que él ha sido quien ha inspirado a Jorge, el macabro personaje de la novela; éste era ciego, de convicciones e ideales estrictos  y uno de los monjes más antiguos en la Abadía motivo por el cual conocía todos los libros que se encontraban en la biblioteca y podía movilizarse por ésta sin inconveniente alguno a pesar de su difícil acceso. Este privilegio lo utilizó a su favor para impedir por todos los medios posibles que el libro de la II Poética de Aristóteles, el tratado sobre la risa, fuera leído por los demás monjes ya que consideraba que la risa era inmoral y que podía influir en la concepción que los demás monjes tenían de Dios; Los crímenes se efectuarían  entonces en honor a su ideología. Frente a lo anterior, Umberto Eco escribió en sus Apostillas:
Todos me preguntaban por qué mi Jorge evoca por el nombre a Borges, y porqué Borges es tan malvado. No lo sé. Quería un ciego que custodiase una biblioteca (me parecía una buena idea narrativa), y biblioteca más ciego sólo puede dar Borges. También porque las deudas se pagan  (Eco, 1985: 32).

El nombre de rosa es una novela histórica y de ficción que se desenvuelve en una abadía al norte de Italia, donde se encuentra una de las mejores bibliotecas de la época, construida con los aportes de los monjes que día a día llegaban, y con las traducciones que se realizaban de los tomos obtenidos. Estos monjes y sacerdotes eran portadores de grandes conocimientos adquiridos por la literatura; sin embargo, por sus creencias religiosas consideraban que la sabiduría era un don que sólo podía ser otorgado a pocos, lo que condujo al fatal desenlace de esta historia.

Adso de Melk y Fray Guillermo de Baskerville, protagonistas de la historia, llegan al monasterio con el objetivo de realizar una reunión entre los representantes del emperador y el Papa, en la cual discutirían, básicamente, sobre la calidad de herética o no de la doctrina, según la cual Cristo y los apóstoles eran pobres, afirmación que afectaba el estatus jurídico de la orden franciscana, pues en ella no sólo se aceptaba sino que se ensalzaba la pobreza apostólica; además, con la reunión buscan dar respuesta a los enigmáticos acontecimientos que le han “robado” la tranquilidad al lugar. El primer personaje es solo un novicio que recibe instrucciones de su Maestro, tanto para cumplir la labor encomendada, como para su vida sacramental, mientras el segundo, Guillermo, es inquisidor y científico, quien intenta esclarecer el por qué de una serie de asesinatos que se estaban presentando en la Abadía de manera extraña y con características similares, lo cual le lleva a deducir que se trata de unos crímenes efectuados por uno de los monjes.  

Cuando Guillermo y su pupilo inician la investigación surgen una serie de inconvenientes, en la medida que, aunque el abad ha permitido indagar sobre lo ocurrido, también ha limitado el acceso a la biblioteca, aspecto que causa más curiosidad en los protagonistas debido a que los comportamientos alrededor de ésta estaban generando un ambiente de intriga y secretos en la abadía indicando que posiblemente allí se habían desencadenado las muertes sucesivas. Por esta razón, para poder remediar esos crímenes, empiezan a interrogar a los monjes que tenían una relación cercana con los fallecidos, descubriendo a su vez, la manera en que pueden entrar a la biblioteca, iniciando la construcción de las diferentes hipótesis sobre lo que en verdad ocurrió. Esto debido a que descubren que las personas muertas no se han quitado la vida, por lo cual se ponen a la tarea de buscar esa persona o elemento causante de los decesos, concluyendo así que los cinco monjes han muerto por circunstancias similares, dado que todos tienen la lengua y tres dedos de la mano derecha negros.

En su pesquisa por la verdad, Guillermo y su pupilo entran varias veces a la biblioteca para leer algunos libros, y encuentran que uno de los fallecidos dejó una pista sobre su muerte. De esta manera, se dan cuenta que el causante de las muertes es un libro que ha estado protegido por un monje de la Abadía, quien lo envenenó para que ninguna persona pudiera leerlo, pues éste hablaba sobre la risa, y según el monje, la lectura de este libro podrá cambiar el pensamiento y el concepto que, hasta ahora, tenían de Dios.
Porque no todo el pueblo de Dios está preparado para recibir tantos secretos, y a menudo ha sucedido que los depositarios de esta ciencia fueron confundidos con magos que habían pactado con el diablo, pagando con sus vidas el deseo que habían tenido de compartir con los demás su tesoro de conocimientos (Eco, 1980: 88).

Desde la antigüedad, la historia ha venido adquiriendo su sentido y desarrollo según las necesidades del hombre a lo largo de ésta. En la Edad Media, por ejemplo, la iglesia, el emperador, las distintas órdenes del catolicismo y las diferentes concepciones de Jesús llevaron a hacer del humano un ser ya no solo capaz de razonar sino también de concebir un carácter y defender sus ideales. Es por esto que la religión católica tiene una serie de reglas que lo que hacen, básicamente, es controlar el comportamiento del individuo, es decir, esta iglesia se basa en códigos de conducta que prohíben ciertas actitudes y acciones, con el objetivo de que las personas puedan tomar estas normas como ejemplo, ya que se tratan del deber ser, y esforzarse en aplicarlas a su entorno para que con éstas bases sea más fácil y mejor vivir en sociedad.

Se evidencia entonces que desde épocas antiguas el control social era una fuente muy poderosa, a causa de organizar el comportamiento sociocultural del individuo que era regulado y vigilado por la religión, como órgano de control social, desde el momento de su nacimiento hasta su muerte. Ese control de las creencias del ser humano permitía que esta institución ejerciera toda su autoridad para regular las relaciones sociales y hacerse acreedor del poder absoluto. La religión buscaba, de esta forma, que el ser humano acogiera todas sus pretensiones sin oportunidad de mostrar su inconformismo, y así ostentar ese poder que Dios le había dado para dominar a la sociedad a costa de lo que hiciera falta.

En aquel período, el poder estaba en cabeza del emperador o del rey aunque la religión era el sustento del Estado, debido a que éste se apoyaba en ella para gobernar, y como contraprestación, el Estado la ayudaba económicamente;  además, dada la incidencia de la religión en la sociedad, la articulación con el Estado contribuía en la legitimación del mismo. Sin embargo, la iglesia poseía un poder mayor que radicaba en el dominio de la mente de los individuos, de su comportamiento en sociedad y la función que éstos cumplían dentro de la misma, lo que fue creando una serie de conflictos provocados por quienes lograban salir de esa influencia y descubrir una serie de acontecimientos ocultos en dicho mandato; donde la iglesia católica acumuló riquezas, monopolizó la sociedad y su saber, constituyendo patrones en la forma de actuar, pensar y desenvolverse de los sujetos, así como estableciendo y justificando el comportamiento que surge a partir de la prohibición, el constreñimiento y abuso del conocimiento.
En la península, donde el poder del clero era más evidente que en cualquier otro lugar, y donde el clero ostentaba más poder y más riqueza que en cualquier otro país, habían surgido, durante no menos de dos siglos, movimientos de hombres que abogaban por una vida más pobre, polemizando con los curas corruptos, de quienes se negaban incluso a aceptar los sacramentos, y formando comunidades autónomas, mal vistas tanto por los señores, como por el imperio y por los magistrados de las ciudades. (Eco, 1980: 53)

La religión hace parte de un sistema de creencias que ha acompañado al hombre casi desde los inicios de la humanidad, con el fin de darle explicación a fenómenos que el ser humano no es capaz de entender por vía de los sentidos o por medio de la ciencia. La iglesia, por su parte, se considera como una institución social, pues fue creada por el hombre; ésta trata de una comunidad de personas que creen en Dios como una realidad y que comparten sus vidas de acuerdo con ella, siendo fieles a este compromiso y teniendo en cuenta un código de conducta que, se cree, fue dictado por entes divinos.

Así mismo, la iglesia se apoya en la relaciones de poder entre los sujetos que se supone son los “representantes” de Dios en la Tierra. Un claro ejemplo de ello es que en la Edad media se afirmaba que los reyes eran una “delegación divina.”
Hubo tiempos en los que desde nuestras abadías se gobernaba el mundo. Hoy, ya lo veis, el emperador nos usa para que sus amigos puedan encontrarse con sus enemigos (algo he sabido de vuestra misión, los monjes hablan y hablan, no tienen otra cosa que hacer), pero sabe que el país se gobierna desde las ciudades. (Eco, 1980: 122).

En el transcurso de la historia no sólo se aprecia la fuerza ejercida sobre los monjes para no ir en busca del conocimiento, sino cómo la riqueza también fue un punto de discusión; como ejemplo podemos citar el encuentro entre franciscanos y dominicos para decidir sobre si se debía conservar la autoridad en cabeza del papa con las riquezas y ostento que eso conllevaba, o si por el contrario era conveniente apelar a la misión de San Francisco de Asís y repartirlas entre los pobres.
Ellos sostenían que Cristo y los apóstoles no habían tenido propiedad alguna ni individual ni común, y el papa condenó esta idea como herética. Lo que no deja de ser asombroso, porque, ¿cómo puede un papa considerar perversa la idea de que Cristo fue pobre? (Eco, 1980: 56)
En cambio, como habrás advertido, en las ciudades italianas son los bienes los que sirven para obtener dinero. Y también los curas y los obispos, y hasta las órdenes religiosas, deben echar cuentas con el dinero. Así se explica que la rebelión contra el poder se manifieste como reivindicación de la pobreza, y se rebelan contra el poder los que están excluidos de la relación con el dinero, y cada vez que se reivindica la pobreza estallan los conflictos y los debates, y toda la ciudad, desde el obispo al magistrado, se siente directamente atacada si alguien insiste demasiado en predicar la pobreza.” (Eco, 1980: 124)

La iglesia llega a convertirse entonces en una institución de la sociedad donde las personas se refugian para obtener determinados beneficios a cambio de la alabanza de Dios y de su fidelidad; así es como las personas la adhieren  a sus cotidianidades, haciendo de ésta una forma y razón de vivir. Por lo tanto, la iglesia ejerce determinado poder sobre la gente que cree en ella y ahí es donde se empieza a ver como una institución que ejerce un control social, el cual, vale la pena decirlo, es informal puesto que se basa en las costumbres de la sociedad.
Podemos señalar por ello, que el control social, sirve para asegurar la supervivencia del “estado de cosas” en la sociedad, pues al mismo tiempo que traza el marco que circunscribe los modos de ser y actuar socialmente aceptables, castiga los comportamientos nocivos por medio de un complejo sistema de sanciones y reglas, que persiguen la disciplina social: sometimiento y conformidad del individuo a las normas de convivencia; para ello, el control social dispone de un sinnúmero de sistemas normativos: religión, derecho, ética; diversos portadores u órganos: familia, escuela, iglesia, medios de comunicación; diversas estrategias: premios, buena reputación, sanciones morales, negativas o rechazo social, sanciones pecuniarias y penas. (García, 2000: 2).

Un fenómeno observable en El nombre de la rosa, es que las personas que se consagraban a ese Dios, es decir, los monjes, tenían que seguir una promesa de permanencia en castidad, además de velar por el bienestar de la iglesia y de la comunidad y encargarse de trasmitir los conocimientos de generación en generación, para que así la religión perdurara en el tiempo y se siguieran sus costumbres. Es de esta manera como en el libro que estamos analizando se evidencia la forma tan vil en que reprendían a las personas que en algún momento de su vida hacían cosas que iban en contra del ideal cristiano. Por ejemplo, las desmembraban poco a poco hasta que sufrieran lo suficiente, para así después quemarlos en la hoguera;  vale resaltar que eran los inquisidores quienes se encargaban de castigar estas personas buscando un ideal de justicia.

Ese fanatismo en ocasiones motivó a que esas mismas personas que creían en Dios y seguían sus ideales, atropellaran a la humanidad imponiéndole a la fuerza un ideal de pobreza.
¡Queríamos adelantar el momento del castigo, éramos la vanguardia del emperador enviado por el cielo y por el papa santo, debíamos anticipar el momento del descenso del ángel de Filadelfia, y entonces todos recibirían la gracia del espíritu santo y la iglesia se habría regenerado y después de la destrucción de todos los perversos solo reinarían los perfectos! (Eco, 1980: 363).

En efecto para conocer la verdad los inquisidores se valieron de formas de convicción muy parecidas a lo que hoy conocemos como medios de prueba judicial, valga decir testimonios, documentos, inspecciones y, por supuesto la confesión, la prueba reina; solo que en el iluso empeño de administrar justicia en el nombre de dios, para llegar a la verdad no podían existir limitantes razón por la cual, en la lógica del sistema, el empleo de tormentas y torturas no solo era admisible, sino aconsejable. (Barbosa, 2006)

Sin embargo, la discusión a veces cambia de ritmo, debido al comportamiento de aquellos que afirmaban que el hombre por naturaleza es libre de decidir, actuar y pensar, que partían de la igualdad y buscaban tener las mismas opciones en sociedad y que debían tener acceso al mismo criterio y conocimiento. Aquellos que defendían estas ideas fueron señalados como herejes, quemados en la hoguera y torturados, pues aquel que no estaba con la ley de Dios estaba en su contra. Sin embargo, la discusión va más allá de la creencia o no en Jesús, sino en la forma en que la iglesia estaba ejerciendo su potestad y lo que quería inculcar acerca de él.
Y éste es el daño que hace la herejía al pueblo cristiano: enturbiar las ideas e impulsar a todos a convertirse en inquisidores para beneficio de Sí mismos. Porque lo que vi más tarde en la abadía (como diré en su momento) me ha llevado a pensar que a menudo son los propios inquisidores los que crean a los herejes. Y no sólo en el sentido de que los imaginan donde no existen, sino también porque reprimen con tal vehemencia la corrupción herética que al hacerlo impulsan a muchos a mezclarse en ella, por odio hacia quienes la fustigan. En verdad, un círculo imaginado por el demonio, ¡que Dios nos proteja! (Eco, 1980: 54).

En El nombre de la rosa se puede percibir claramente el conflicto que ha existido hasta la actualidad entre ciencia y religión, pues en el siglo XIV las personas estaban sometidas de modo estricto a lo estipulado por la iglesia, en tanto las demás instituciones sociales como el Estado, estaban influenciadas también por el clero. Dicha institución religiosa no permitía investigar ni ampliar el conocimiento, debido a que sólo aceptaba el uso y lectura de una serie de libros determinados, prohibiendo todos aquellos que pudiesen inducir a la duda y negación de la doctrina e incluso a descubrir la serie de crímenes realizados en honor a ésta. Estas prohibiciones tenían como fin único proteger su institucionalidad y legitimidad en la sociedad medieval.
Pero hasta que no advenga definitivamente el milenio, hasta que no triunfe, si bien por poco tiempo, la bestia inmunda, el Anticristo, nuestro deber es custodiar el tesoro del mundo cristiano, y la palabra misma de Dios, tal como la comunicó a los profetas y a los apóstoles, tal como la repitieron los padres sin cambiar ni un solo verbo, tal como intentaron glosarla las escuelas, aunque en las propias escuelas anide hoy la serpiente del orgullo, de la envidia y de la estulticia. En este caso somos aún antorchas, luz que sobresale en el horizonte. Y, mientras esta muralla resista, seremos custodios de la Palabra divina. (Eco, 1980: 42).

Fueron muchos los hombres y mujeres que murieron, e incluso mueren aún sólo por defender una idea, una razón, una creencia; los que en el transcurrir de la historia se acusaron de herejía, brujería, traición, aquellos que no tuvieron justicia; pues para entender estos sucesos y aceptarlos como validos hay que partir de la premisa de que existe justicia sólo cuando se es juzgado por los iguales, cuando hay oportunidad de controvertir y explicar. Pero, en el caso aquí analizado no la hubo, sólo estaba el inquisidor y su orden señalando lo que ellos consideraban errado, no porque realmente lo fuera sino porque era la forma de conservar el poder que aún en la actualidad puede observarse.
El cillerero había caído en la trampa. Estaba dividido entre dos urgencias: la de descargarse de la acusación de herejía, y la de alejar de sí la sospecha de homicidio. Probablemente, decidió hacer frente a la segunda acusación... Por instinto, porque a esas alturas su conducta ya no obedecía a regla ni conveniencia alguna (Eco, 1980: 357).

Por este motivo, en medio de los suplicios y la muerte de los frailes mencionados en la obra, se deduce que éstas podrían funcionar como un distractor para esconder las reales intenciones de ocultar el conocimiento, mientras la inquisición castigaba el “descarrío” de los franciscanos. Esto conllevó a un peligro constante para el protagonista del libro y su maestro, pues corrían el riesgo de ser catalogados como tal, a causa de las investigaciones realizadas para esclarecer los hechos.
Porque la ciencia no consiste sólo en saber lo que debe o puede hacerse, sino también en saber lo que podría hacerse aunque quizá no debiera hacerse. Por eso le decía hoy al maestro vidriero que el sabio debe velar de alguna manera los secretos que descubre, para evitar que otros hagan mal uso de ellos. Pero hay que descubrir esos secretos, y esta biblioteca me parece más bien un sitio donde los secretos permanecen ocultos. (Eco, 1980: 97)

Lo anterior justifica las acciones de Jorge al intentar, por todos los medios posibles, que el segundo libro de la poética de Aristóteles no fuera leído por los demás monjes que habitaban en la abadía y así poder conservar, según él, el equilibrio, pues la filosofía no era algo de lo que se pudiese hablar comúnmente, debido al amplio conocimiento que transfiere y su misma forma de hacer que el lector razone sobre cosas determinadas. 
…Cada palabra del Filósofo, por la que ya juran hasta los santos y los pontífices, ha trastocado la imagen del mundo. Pero aún no había llegado a trastocar la imagen de Dios. Si este libro llegara... si hubiese llegado a ser objeto de pública interpretación, habríamos dado ese último paso… (Eco, 1980: 450).

La filosofía era entonces una de las corrientes que más se buscó ocultar, con el fin de evitar las ideas que surgieron en la Época Moderna (siglos XVII y XVIII) ‎ con pensadores como Hobbes, Rousseau, Locke, Spinoza, Maquiavelo, Voltaire, Kant, Montesquieu, Hume, entre otros. Es en esta época donde se constituye el liberalismo como doctrina política, económica y social, en la cual se pretendía que todos los ciudadanos fueran iguales ante la ley y para el Estado.  

Pues eran estos “herejes”, los intelectuales que se venían formando desde la opresión, los que pretendían enseñar a los demás que podían pensar, con la convicción de que la razón y la experiencia eran importantes para lograr el denominado conocimiento científico y la transformación tanto de la sociedad como la realidad misma. Pese a ello, la institucionalidad de la iglesia y sus seguidores capaces de todo con tal de preservar su mandato, cambiaron la forma de operar, es decir, cedieron en algunos ámbitos para no perder el dominio de otros con mayor importancia, pero aún así siguen ejerciendo un control importante en la sociedad; pues, como señalaba Maquiavelo en su reconocida obra el príncipe, el hombre es por naturaleza perverso y egoísta, sólo se preocupa por aumentar su poder sobre los demás; y aunque la iglesia comienza a perder fuerza ese “poder divino” que le fue otorgado hace siglos atrás se mantiene latente en la actualidad.

Por ejemplo, la ilustración se da en la historia como una luz de la razón en la que se buscaba lograr que todos pudieran gozar de la libertad para pensar por sí mismos, y hacer una libre determinación de su criterio, desechando la intervención de instituciones represivas como la nobleza y el clero, aunque este dominio se haya cambiado por otro tipo de factores como la economía y las reglas impuestas para vivir en sociedad

Sin embargo, no se desconoce que toda sociedad necesita un orden que pueda determinar el comportamiento de la persona y evitar alteraciones en la convivencia social. Dichas normas de convivencia son aplicadas a través de la disciplina, entendida como sanciones de tipo moral o penal que inciden en el comportamiento de los sujetos. De esta manera, la familia, la sociedad y el Estado, juegan un papel crucial en la formación de los sujetos como integrantes de una comunidad, ya que son estas instituciones las que inciden en la formación del individuo social, interviniendo directamente en sus comportamientos. Vale resaltar que estas instituciones y sus normativas sociales, hacen parte de patrones culturales, donde los medios utilizados actualmente para difundir estos códigos de conducta, son los medios masivos de comunicación, algunos elementos constructores de identidad como la música, la moda, el deporte, entre otros; y las relaciones que el sujeto construye fuera de su círculo familiar, esto es, las relaciones con sus amigos.
Las instituciones sociales están organizadas para establecer modelos de conducta, de comportamiento. Estas instituciones tienen cierto grado de compulsión, el acento se pone en reglas, leyes y posible recriminación y pena, sus mejores ejemplos son la ley y la administración. Norma, proceso y sanción son tres componentes fundamentales de cualquier institución de control social, orientadas a asegurar la disciplina social, afianzando las pautas de conducta que el poder reclama. La última autoridad Control social y derecho penal del control social es el Estado con su poder coactivo, que en un Estado de derecho, debe ejercitarse a través de la ley (Ochoa, 2003: 3).

Aun en el siglo XXI se presentan crímenes y conflictos porque la sociedad no comparte o asimila un patrón de comportamiento y pensamiento diferente al de la mayoría, por eso ocurren sucesos como los conocidos atentados terroristas productos de la creencia de una Guerra Santa desatada con el fin de obtener un control político, haciendo prevalecer e imponer la religión sobre todo, en unos ideales históricos y ficticios donde no hay moralidad, ni valores, donde ni siquiera importa la muerte pues solo interesa ese fin que se constituye como la meta y verdadera gratificación de sus seguidores.

Una guerra santa se da por razones religiosas, puesto que según la creencia ha sido el Dios quien ha expresado su voluntad de realizarlo. Así la persona que muere en combate alcanza la salvación, lo cual ha permitido diferenciar el arraigo cultural e histórico de los combatientes para legitimar sus intereses determinados, sin que la religión sea explícitamente el detonante de la guerra.

En la actualidad la iglesia ya no ejerce el poder de la misma manera que antaño, debido a que en ese entonces castigaba a quienes estuvieran en contra de sus designios con tratos crueles, inhumanos y degradantes; una serie de crímenes en razón de su criterio ideológico que buscaban mantener y legitimar su poder, como las cruzadas y la “Santa” inquisición. En la actualidad la iglesia católica se limita a excomulgar a aquellos que considera “pecadores” cuando han ofendido y profanado su institucionalidad, ya que el derecho a castigar o “Ius Puniendi” lo adquirió el Estado. Sin embargo, esto no significa que la religión no influya en muchas de las decisiones que son tomadas por el Estado; un claro ejemplo de ello son los debates que se realizan en la actualidad con respecto a la ley contra el aborto donde se evidencia una clara intervención de la iglesia para la aprobación de las leyes que sancionen dicha conducta.

Todos como seres humanos tenemos la libertad de obrar conforme a aquello que creemos y pensamos, sin limitar la libertad del otro, y de la misma forma pensar en aquello que le es conveniente y lo que no, a vivir de forma individual plenamente no siendo condicionada su ideología por nadie.
La cultura da al hombre la capacidad de reflexionar sobre sí mismo. Es ella la que hace de nosotros seres específicamente humanos, racionales, críticos y éticamente comprometidos. A través de ella discernimos los valores y efectuamos opciones. A través de ella el hombre se expresa, toma conciencia de sí mismo, se reconoce como un proyecto inacabado, pone en cuestión sus propias realizaciones, busca incansablemente nuevas significaciones, y crea obras que lo trascienden (Unesco, 1982: 1).

Es así que condicionar su racionalidad y comportamiento de las personas es atentar contra su misma naturaleza, es prescindir de las capacidades inherentes que lo constituyen; de esta manera es ilógico pensar que tal aptitud que de la que todos los seres gozan pueda estar limitada por unos cuantos en su deseo de poder.



BIBLIOGRAFIA


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Garcia M., Felix. (1987) “Borges y El Nombre de la Rosa”. Anales de Literatura Hispanoamericana Vol 16.
Versión en línea: http://revistas.ucm.es/fll/02104547/articulos/ALHI8787110117A.PDF

Ochoa, Ramón de la cruz (2003) “Control social y derecho penal“. El otro derecho, Vol 29.
Versión en línea: http://ilsa.org.co:81/biblioteca/dwnlds/od/elotrdr029/elotrdr029-02.pdf

El Documentalista Enredado (2004) “El Nombre de la Rosa y su título bien valen un libro”
Publicado: 19 de octubre de 2004 

Massanet, Adrián (2010) “'El nombre de la rosa', los crímenes impunes de la Santa Madre Iglesia”
Publicado: 29 de marzo de 2010


Hernández Alarcón, Christian /S.F) “Evolución del control social informal y formal frente a los adolescentes que infringen la ley en el modelo tutelar”
Versión en Línea: http://www.teleley.com/articulos/art_110106.pdf

Barbosa Castillo, Gerardo (2004) “Estructura del proceso penal aproximación al proceso penal”. en Reflexiones sobre el nuevo Sistema Procesal Penal. Los grandes desafíos del Juez Penal colombiano, Bogotá, Escuela Judicial Rodrigo Lara Bonilla.

El Documentalista Enredado (2005) ¿Mentiras en ‘El nombre de la rosa’?
Versión en línea: http://www.documentalistaenredado.net/244/mentiras-nombre-rosa/
Publicado: 26 de septiembre de 2005

UNESCO (1982) “Declaración de México sobre las políticas culturales”
Conferencia mundial sobre las políticas culturales
México D.F., 26 de julio - 6 de agosto

Documentos Digitales

Control social y criminología
Versión en Línea: http://www.kennedy.edu.ar/Deptos/sociologia/control_criminologia.pdf

García- pablos de molina, Antonio, (2000) “Derecho Penal, Introducción”. Servicio de Publicaciones de la Universidad Complutense de Madrid

“La iglesia como institución social”
 Versión en línea: http://catarina.udlap.mx/u_dl_a/tales/documentos/lco/garcia_m_m/capitulo2.pdf

Ortiz Heras, Manuel. “Iglesia y control social”. Universidad de castilla-La Mancha, Madrid
Versión en línea: http://www.uclm.es/ab/humanidades/seft/pdf/textos/manolo/iglesia.pdf

Pulido, José Antonio (S.F) “El horror a el nombre de la rosa: el juego del laberinto en la escritura de Umberto Eco”
Versión en Línea: http://www.tumbaabierta.com/literatura/011_1eco.php






[1] Las autoras son Integrantes del Semillero de Investigación en Derecho Penitenciario, adscrito al Grupo de Investigación “Derecho, Cultura y Ciudad” de la Facultad de Derecho de la Universidad de San Buenaventura.

miércoles, 1 de junio de 2011

OSCURAS PASIONES QUE ATORMENTAN EL ALMA_CLARA LOCURA QUE TERMINA EN KARMA

El Túnel es una novela de género dramático escrita por el argentino Ernesto Sábato; ésta relata una historia de amor y de muerte protagonizada por un pintor, el cual confiesa el haber cometido un crimen, que consistió en matar a la única persona que había llegado a comprenderlo: una mujer que cambió su vida y paradójicamente fue ella la causante de su propia muerte.
Este ensayo examina las conductas del personaje principal de la obra desde una perspectiva psicológica, psiquiátrica y, a su vez, existe una relación entre la literatura y el derecho penal, evaluando así todas las acciones y procederes de aquél para lograr sus objetivos y obtener el tan anhelado amor de una mujer; un amor que lejos de terminar duradero o estable, lo que hizo fue convertirse en un tormento y en una utopía al no poder lograrlo, ocasionando en el personaje todo un cuadro de enfermedad y locura que lo condujo racional o irracionalmente a cometer un Crimen.

PALABRAS CLAVE 
Crimen, comportamiento humano, esquizofrenia, delincuente pasional, trastorno mental, inimputabilidad.




Daniela Montoya Zapata
Mateo Villamil Restrepo[1]

Dark passions that torment the soul of Clara. The madness that ends in "karma". 


ABSTRACT
The Tunnel is a novel from the dramatic genre, wrote by the argentine Ernesto Sabato; this one talks about a love and dead story starring by a painter, that confess that he had committed a crime; to kill the only person that had understood him: a woman that changes his life, and paradoxically, she was the one how causes her own dead.
This essay examines the behavior of the main character, seem from a psychological and psychiatric perspective, at the same time, there exists a relation between literature and criminal law; evaluating all the actions and proceeds from the one that reach his objectives and get his greatest wish of the love of a woman; A love that far from be strong and lasting, has been turned in a torment and an utopia that couldn’t be reach. That causes in the character all the symptoms of madness and illness that lead to a rational or irrational crime.

KEY WORDS
Crime, human behavior, schizophrenia, passionate criminal, mental disorder, inimputabilidad.

Un buen escritor expresa grandes cosas con pequeñas palabras; a la inversa del mal escritor, que dice cosas insignificantes con palabras grandiosas 
Ernesto Sábato. (1911-2011).
INTRODUCCIÓN
Ernesto Sábato, gran exponente de las letras y de las artes en el continente latinoamericano, escritor de importantes obras, contribuyó al desarrollo intelectual de muchos otros autores, pues con su saber y en cada una de sus líneas, más que expresar algo, pretendía trasmitir una enseñanza y un mensaje al lector sobre la importancia de la literatura; la cual nos enriquece cultural y personalmente.Sábato dejó un legado que perdurará de generación en generación, ilustrándonos sobre el arte de escribir.  

Al seleccionar la obra literaria El TÚNEL, se pretendió hacer un análisis del comportamiento humano y criminal del personaje principal, explicando las razones o motivaciones que surgieron en él, que lo condujeron a cometer su delito final; pasando de un estado psicológico pasional y emocional leve para llegar a un desorden y desequilibrio mental, convirtiéndose en una persona esquizofrénica y obsesiva por el amor de una mujer. 

Se escogió dicha obra literaria desde una lectura del derecho penal, es decir, al leerla se pudo observar que tenía elementos propios del derecho penal; pero igualmente éstos a su vez tienen relación con otros enfoques que permitieron vislumbrar cómo una persona que comete un delito, puede ser valorado y estudiado no sólo desde el punto de vista jurídico, sino que también su comportamiento puede ser estudiado a partir de otros saberes.

Pues este personaje se enmarca dentro de unas categorías o tipologías de delincuente, postuladas por el derecho penal italiano, específicamente a las de delincuente loco y de delincuente pasional; y por otra parte, también se estudió desde otras disciplinas como la psicología y la psiquiatría médica, que en este caso tienen una estrecha relación: van ligadas holísticamente a explicar a fondo el comportamiento del personaje, sus pensamientos, sentimientos y emociones. 

Un túnel es una estructura subterránea, la cual puede ser larga o corta, que comunica dos extremos; a menudo suelen ser oscuros, fríos, angostos, desolados y pueden llegar a causar temor a quien lo atraviesa. Éste simboliza el camino que cada una de las personas debe recorrer a lo largo de su vida, en donde pueden tropezarse con diferentes peligros u obstáculos, a los cuales se tendrán que enfrentar quienes lo crucen.

Es decir, al inicio del túnel, se vive un estado de inseguridad, de intriga, de temores, de problemas, en el que la persona aún no logra afrontarlos ni vencerlos, y además se vive un estado de profundo odio o apatía a los demás; es por esto, que a medida que la persona va avanzando en el camino, el ideal es que logre superar poco a poco todos estos males que no le permiten ser una mejor persona e identificarse y adaptarse a un entorno social. Si el ser humano logra llegar al otro lado, esto indica que cumplió con su objetivo en la vida, que su alma logró liberarse de las dificultades que lo ataban; pero por el contrario, si no logra atravesarlo, es porque en su vida puede más la fuerza del mal y del odio que el deseo de superación y del bien, a tal punto en que el túnel lo atrapa y oscurece su alma, sumiéndolo en una crisis existencial de difícil salida.

Esta comparación del túnel con la vida de las personas, es trascendente porque permite iniciar todo el análisis e interpretación de la obra literaria EL TÚNEL, en donde el personaje principal es una de esas personas que no logró atravesarlo, debido a sus múltiples estados de ánimo, dificultades, y negación o resentimiento hacia los demás.

Este personaje llamado Castell, dedicado permanentemente a la pintura, se caracteriza por tener una personalidad un poco diferente al común de las personas, debido a que sus comportamientos y pensamientos no concuerdan con ideales razonables y reales, que le ayuden a tener una estabilidad emocional y afectiva. Es una persona que no tiene ningún tipo de aspiraciones o propósitos en la vida, sino que más bien se inclina por un camino inadecuado o peligroso que al final termina destruyendo su propia vida y la de alguien más: una mujer que llegó a cambiar su vida y que, paradójicamente, fue la causante de su propia muerte.

El comportamiento de Castell, como objeto de estudio de la psicología, en sus inicios muestra unas conductas leves, incoherentes y distorsionadas dentro del mundo real, como por ejemplo, el hecho de que en sus pinturas pretendía transmitir un mensaje más profundo de lo que en realidad se podía percibir en ellas, buscaba que cualquier persona lograra entenderlo y comprenderlo al pensar y sentir diferente a los demás; con lo cual refleja un trastorno emocional enmascarado por su ferviente odio a la sociedad, pues es una persona seca y totalmente cerrada a cualquier cambio positivo en su vida.

Son tan abruptos y potentes esos comportamientos, que cada vez más van evolucionando y agravándose, esto es, de tener un estado emocional leve y aparentemente apacible, pasa a un estado de desenfreno que ya se sale de la esfera psicológica y más bien requiere ser tratado o analizado desde la psiquiatría.  Sus ideales o emociones se convierten en perturbaciones y desviaciones mentales, los cuales son ajustables a concepciones o teorías reales de esta ciencia; a saber, una de ellas es el Trastorno Esquizoide: En este trastorno de la personalidad el paciente se retrae de la actividad social y vive más que todo para su mundo interior y sus fantasías; el paciente tiene un comportamiento ligeramente excéntrico, evita las actividades competitivas y tiene una frialdad afectiva que puede ser debida a su incapacidad de expresar sus propios sentimientos [2].

Lo anterior, describe perfectamente el estado inicial de Castell, puesto que él no sabía expresar abiertamente sus sentimientos, sino que por el contrario manifestaba que: siempre he mirado con antipatía y hasta con asco a la gente, sobre todo a la gente amontonada; nunca he soportado las playas en veranopero, en general, la humanidad me pareció siempre detestable[3].

Según esto, él era una persona apta para vivir sola, para estar alejado totalmente del mundo, debido a su difícil capacidad para entenderse y socializarse con los demás, lo cual no le era necesario; sino que por el contrario, la soledad era su mejor aliada, su mejor compañía y no necesitaba de la comunidad:  Generalmente, esa sensación de estar solo en el mundo aparece mezclada a un orgulloso sentimiento de superioridad: desprecio a los hombres, los veo sucios, feos, incapaces, ávidos, groseros, mezquinos; mi soledad no me asusta, es casi olímpica[4].

Como se expresó anteriormente, la finalidad de Castell al plasmar sus obras era lograr captar en alguna persona toda la atención del detalle oculto inmerso en la pintura. María fue la única que en realidad se detuvo y logró ver más allá de la simple imagen, lo que generó en Castell una gran emoción y satisfacción al encontrar una conexión con ella, a tal punto en que sintió una profunda atracción hacia ésta, sintiendo así que su soledad era superada, porque tenía la convicción de que María tenía sus mismos pensamientos y que podía estar con ella el resto de su vida.

… mi corazón latía con violencia y sentí que se me abría una oscura pero casta y poderosa perspectiva; intuí que una gran fuerza, hasta ese momento dormida, se desencadenaba en mi[5].

Este profundo amor que se fue creando en él lo llevaba a planear estrategias de conquista y de acercamiento a ella, generándole emociones no descubiertas antes, sintiendo nuevas y extrañas sensaciones, y que por primera vez ciertamente dejaba a un lado ese odio y apatía por las personas, para enamorarse y sentir apego por alguien. 

Ese amor hacia María fue cada vez más intenso y acrecentándose más, hasta el punto en que se convirtió en una poderosa obsesión y en un trastorno por querer tenerla y poseerla; pues Castell era una persona precavida que planeaba muchas alternativas o situaciones que podían suceder al momento del encuentro con ella, es decir, si fallaba una de estas opciones, él inmediatamente ejecutaba la otra y la agotaba hasta el final, para así determinar en realidad si había sido efectiva o no. Lo anterior es lo que conocemos en el común de las personas como un plan A, un plan B ó un plan C, en donde si fracasa el primero se pueden materializar los restantes, con el objetivo de lograr la finalidad prevista.
Ahora bien, esa poderosa obsesión lo convirtió a él en una persona con un trastorno que en la psiquiatría médica es conocido como trastorno afectivo maníaco-depresivo, el cual es definido como un trastorno afectivo y del humor, con episodios maníacos, con trastorno afectivo bipolar y episodios depresivos[6].    
  
A medida de que iba planeando las opciones, se daba cuenta que algunas le podían resultar favorables a sus intereses, y era ahí en donde Castell se sentía dichoso, feliz, de buen humor. Sin embargo, si presentía que una de estas tácticas de encuentro y conquista no le era favorable y no lograba la expectativa de acercarse a María, su estado de ánimo cambiaba inmediatamente, esto es, se alteraba, sentía rabia, sentía rencor y hasta pensaba que continuar con la estrategia no tenía sentido: En alguna yo era locuaz, dicharachero (nunca lo he sido en realidad); en otra yo era parco; en otras me imaginaba risueño[7].

A pesar del trastorno bipolar que padecía, nada le impedía seguir ordenando y clasificando sus ideas, ya que aun tenía la capacidad de controlar su mente y sus impulsos para pensar en el próximo paso que tendría que dar: Como dije volví a casa en un estado de profunda depresión, pero no por eso dejé de ordenar y clasificar las ideas,  pues sentí que era necesario pensar con claridad si no quería perder para siempre a la única persona que evidentemente había comprendido mi pintura[8].

Desde la psiquiatría medica, que en este caso analiza los comportamientos de Castell, la ansiedad es una emoción que se experimenta como respuesta a una situación en la cual el individuo está expuesto a un peligro, o una amenaza, real o imaginaria[9].

El Psicoanálisis de Sigmund Freudexplica la ansiedad como el resultado de una lucha entre los impulsos inconscientes del ELLO[10].

Otro de los defectos de Castell que evidencia a lo largo de toda la obra, es esa ansiedad que se refleja en él para todo lo que hacía, que lo llevaba a actuar estrepitosa y aceleradamente, es decir, era tanto el interés y el afán por lograr tener contacto con María, que preparaba previamente una posible conversación para el momento en que la tuviera cerca. No obstante, cuando en realidad este momento llegó, todos esos anhelos quedaron estáticos, puesto que no tuvo la capacidad y fortaleza de hablarle, de expresarle todo lo que sentía y todo lo que la deseaba. Por esto, es viable decir que estas manifestaciones ansiosas de Castell son analizables desde la psicopatología de la ansiedad, es decir, existen unos mecanismos de defensa que sirven al Yo para defenderse de esos impulsos del Ello: en este caso nos encontramos con el fenómeno de La represión,  la cual consiste en inhibir, reprimir y olvidar los impulsos, deseos y fantasías inaceptables[11].
De acuerdo con esto, Castell procuraba controlar y reprimir la manifestación tan abrupta de sus pensamientos, lo cual le resultaba muy difícil, porque no podía evitar expresar su profundo afecto hacia esa mujer que había logrado entenderlo.

Dejando a un lado el tema de la ansiedad, resulta pertinente abordar otro de los grandes problemas que se manifiestan en la personalidad y vida de Castell, que lo identifican como un personaje polifacético, en donde en un mismo instante puede mostrar su lado sociable, familiar y jovial; pero también en cualquier momento desencadena toda su rabia y odio en contra de los demás.

Castell tiene un complejo de superioridad frente a los demás, y a su vez esto lo lleva a cometer actos impulsivos y maniáticos como una expresión de la locura que se apodera de él, hasta el punto en que estos comportamientos se convierten en una enfermedad esquizofrénica; la esquizofrenia es una situación crítica microsocial en la que los actos y la experiencia de determinada persona son invalidados por otros por ciertas razones culturales y microculturales inteligibles (normalmente familiares), hasta el punto que es elegida y definida como “mentalmente enferma” en determinada forma[12].

Lo cual quiere decir que lo que para él era evidente, razonable, común, justificable y coherente, no era concebible ni tolerable para las demás personas. En este punto, entonces, vemos cómo las diferencias de pensamiento entre Castell y el entorno social, se apoderaban de él apartándolo de cara a toda la cultura y forma de vivir  de los demás. Esto es, lo que para él era totalmente normal no lo era para la sociedad; es de ahí que se expresa que Castell basaba y fundamentaba todas sus actuaciones en el empirismo, en los conocimientos adquiridos mediante la experiencia a lo largo de su vida, por lo que se dice que sus sentidos los tenía ampliamente desarrollados, pues como diría el filósofo Aristóteles: no hay nada en la mente que antes no haya pasado por los sentidos.

Lo cual se refleja en palabras del mismo Castell: La experiencia me ha demostrado que lo que a mí me parece claro y evidente casi nunca lo es para el resto de mis semejantes…Esa es justamente la causa de que no me haya decidido hasta hoy a hacer el relato de mi crimen[13].

Hay otro aspecto importante para analizar, el cual es la razón, la base y la esencia de todos esos comportamientos y pensamientos tan desmesurados de Castell: Una mujer, un ser que despertó en él demasiadas pasiones y sensaciones al lograr detenerse y apreciar minuciosamente su obra, al haber entendido el mensaje que éste quería expresar; pues ello le indicó a Castell que María no era igual a todos los demás, sino que por el contrario, era una mujer especial y totalmente cautivadora, pues fue la única persona que logró comprender y aceptar su comportamiento.

María era una mujer misteriosa, reservada, que de entrada se mostraba reacia a los intentos de acercamiento o conquista por parte de Castell, pues trataba de huir o de ser indiferente a todos estos intentos y propuestas que él hacía para tenerla cerca. Era una mujer que tenía una compleja relación, es decir, se encontraba casada con otro hombre, y al mismo tiempo era frágil a entablar una relación con Castell. Sin embargo, la relación con su esposo la mantuvo en secreto hasta que accedió finalmente a los encuentros y relaciones clandestinas con su amante.

Sin perjuicio de ello, María tenía una estrecha relación y un gran acercamiento con su primo Hunter, aunque vale aclarar que sólo era un amor filial. No obstante, para Juan Pablo Castell esto no era tan simple ni tan obvio, pues él tenía la profunda convicción de que existía algo más que una relación familiar entre ellos; lo que generaba en él ciertos ataques cada vez más fuertes y constantes de celos, de odio, e llegando incluso a expresar que ella sólo fingía un supuesto amor que sentía hacia él.

El hecho de que María se encontrara comprometida, fue lo que ocasionó en Castell una mayor crisis existencial, y generó que desarrollara fuertemente sus impulsos de celos, obsesiones compulsivas y una poderosa enfermedad que provocaba en él la necesidad de que María fuera única y exclusivamente de él; queriéndola poseer a cada instante a su lado. Él sentía una desesperante soledad y un miedo al aislamiento; porque en sí mismo no se sentía como una persona completa, sino que más bien pensaba que estaba dividido de varias formas; y que ella era el único ser que podía complementarlo.

Este pensamiento tan egoísta radicado en su cabeza, lo fue conduciendo a una gran depresión y a caer en un estado de total esquizofrenia y de disgregación mental, denominado comúnmente demencia precoz. Para mayor comprensión, y en palabras de Hilda Marchiori en una de sus tesis, sostiene que la esquizofrenia invade todas las áreas de la personalidad, así observamos alteraciones en el pensamiento caracterizado por disociación e incoherencia, está fragmentado y resulta por lo tanto incoherente, representando ideas delirantes, una proyección más de la conflictiva mental. Las ideas delirantes se traducen en delirios de grandeza, de invención, de celos místicos, de persecución, sin lugar a dudas de los de mayor peligrosidad ya que el individuo siente que “debe” defenderse de los que lo espían o lo controlan[14].

Como se dijo anteriormente, la esquizofrenia ocasionaba en él múltiples trastornos de la personalidad, lagunas mentales, cambios bruscos en sus estados de ánimo, disparidad y divergencias en sus pensamientos. Y asimismo, ese estado de superioridad del que se hablaba anteriormente, se ve materializado también en esta fase de locura, pasando de una etapa psicológica pasional y emocional para llegar a un desorden y desequilibrio mental, como características resultantes de la esquizofrenia.

Ahora bien, entre las múltiples patologías y anomalías que presenta Juan Pablo Castell, nos encontramos también con la Neurosis. Esta enfermedad es estudiada por la psiquiatría médica y se manifiesta mediante reacciones complejas de la personalidad que suelen describirse como alteraciones o trastornos que se refieren comúnmente a problemas de la afectividad (...) A diferencia de otras enfermedades que se presentan de manera impulsiva, violenta, la neurosis se va estructurando paulatinamente, donde el individuo es consciente del proceso psíquico interno[15].

Juan Pablo hacia un gran esfuerzo para lograr controlar al máximo sus emociones y angustias. La angustia se traduce en síntomas funcionales hasta el punto en que llega a afectar su organismo, en donde Castell es capaz de  controlarla parcialmente. Sin embargo, era superado por la ansiedad y el afán de poder estar al lado de ella, con lo cual él sabía y tenía el pleno conocimiento de lo que pretendía con María, hasta el punto en que comprendía que sus pensamientos cada vez más giraban en torno a ella y se iban trasformando en antojos más hostiles y macabros que lo excitaban y le generaban pensamientos morbosos o sexuales sobre ella.

Comúnmente el neurótico manipula su medio familiar a través de sus síntomas para lograr un control y llamar la atención[16]. Es decir, era tanto el poder de manipulacion que él trataba de ejercer con María, que expresaba que si ella no estaba junto a él o no accedía a sus llamados, era capaz de hacer cualquier cosa, como por ejemplo, sostenía que era capaz de quitarse la vida, esto es, teniendo en cuenta que en algún momento ambos se encontraban separados y distanciados (en una de las veces en que María huía), éste le mandaba gran cantidad de cartas con el deseo de tenerla cerca, de que ella regresara a su encuentro; y era ahí donde sobresalían las amenazas: No contestó a ninguna de mis preguntas precisas, pero finalmente, ante mi insistencia y mis amenazas de matarme, me prometió venir a Buenos Aires, al día siguiente, aunque no sabía para qué[17].

La Neurosis, como muchas de las enfermedades psiquiátricas en las cuales se encuentra inmerso Castell, admite una serie de divisiones o concepciones que ahondan o profundizan el análisis del comportamiento humano criminal, estudiándolo también desde otros puntos de vista, como por ejemplo, la Neurosis Histérica: ésta neurosis es desde una perspectiva criminológica una de las más interesantes porque intervienen elementos de una personalidad seductora, inteligente y manipuladora. Es una personalidad con aspectos ambivalentes inestables, actitudes omnipotentes y con características mágicas (…) El hábil y seductor manejo de las relaciones interpersonales lo conducen a una actitud de llamar siempre la atención tanto en un manejo verbal como a través de sus posturas corporales. En este juego de seducción puede ser sumiso, agresivo, silencioso, violento[18].

Por otra parte, y como característica importante de la neurosis, la angustia se manifiesta en una gran intensidad provocándole aspectos de desorganización en la personalidad, es decir, Castell como se expresó anteriormente, sufre de lagunas mentales, trastornos de la conciencia y un lenguaje maníaco.

De otro lado, Castell también era un hombre pasional, es decir, todas aquellas pasiones que sentía por María no eran tan comunes o normales como las de cualquier otra persona, sino que por el contrario, esas pasiones eran enfermizas y turbulentas. Las pasiones son sentimientos o emociones muy intensas que un ser humano puede profesar por otro, y que en palabras de Spinoza son afecciones que nos mantienen vivos, voluntarios, tensos y nos hacen perseverar en nuestra existencia, de lo cual se desprende que el hombre está necesariamente sometido a ellas[19].
En este punto, vemos cómo otro de los comportamientos o manifestaciones de Juan Pablo se ve justificado y desarrollado por la filosofía, esto es, hay quienes también argumentan que las pasiones son necesarias, que no podemos vivir sin ellas, lo que va en la misma dirección con los ideales y sentimientos de Castell, pues él en su deseo de lograr obtener ese fiel y profundo amor por parte de María, exterioriza su lado pasional y busca que ella las admire, las valore y las retribuya como un sentimiento mutuo.

Se observa cómo los comportamientos pasionales de Castell tienen tanta acogida para ser desarrollados y comentados desde otras disciplinas, en este caso, por la filosofía; por ejemplo Descartes también evidenció que las pasiones son impulsos brutales y repentinos que nos asaltan, pero no aconseja eliminarlas sino entenderlas para poder vivirlas con medida y pausada intensidad[20]. En otras palabras, cabe aclarar que sí es conveniente manifestar nuestras pasiones, siempre y cuando las expresemos de una manera adecuada, mesurada y sumisa; pero Castell por el contrario, no acata el consejo que nos da Descartes, ya que todas las pasiones suyas que antes eran reprimidas y ocultas fueron saliendo a la luz de una manera desenfrenada y desaforada, provocándole un mal y un daño a él y a María.

Es de admitir que estas pasiones pueden convertirse en aflicciones negativas y contraproducentes para la persona, esto según la forma en la que se expresen, pues si no se controlan llegan a causar perjuicios o a menoscabar la integridad propia y de quienes están a su alrededor.

Cabe resaltar que las pasiones en todos los casos no siempre son positivas, pues también se pueden presentar sentimientos o pasiones negativas, de ahí que sean clasificadas en lo que Santo Tomás denominó las Once Pasiones, establecidas en el siguiente orden: Amor, odio, deseo, aversión, gozo o deleitación, dolor o tristeza, esperanza, desesperación, temor, audacia, y cólera[21].

Si bien Castell tuvo muchos momentos cerca a María, y que incluso llegó a compartir instantes íntimos con ella, él continuaba con la idea de que el supuesto amor y cariño que ella le manifestaba, era totalmente fingido y era un amor que no sentía, que no era real ni leal. Es por ello entonces que él sostenía que si María no era para él, no era para nadie. En este sentido, vemos un sentimiento de egoísmo y extrema posesión hacia ella, ocasionando en su pensamiento deseos profundos de rabia y odio, lo que lo condujo a salirse completamente de sus cabales e idear un riguroso y minucioso plan criminal para atentar contra la vida de María, puesto que decidió frenar el problema de raíz, no permitiéndole a ella que compartiera su amor con ninguna otra persona.

Este perverso plan, estaba conformado por una serie de etapas que desarrolladas cada una en cadena, le permitía lograr posteriormente el fin que tenía en mente, el cual consistía en asesinar a María y huir de la escena del crimen. Estas etapas son: Ideación, preparación, ejecución y consumación o terminación.

Ahora, dejando a un lado los enfoques ampliamente analizados, es decir, la psicología y la psiquiatría médica, llegamos al campo del Derecho Penal en donde todos los comportamientos y pensamientos de Castell, tienen una justificación y son razonables a la luz de conceptos y teorías jurídicas de Escuelas Penales que han imperado en diferentes épocas y en el mundo.

Es importante comenzar diciendo que para Castell la criminalidad era totalmente común y justificable, es decir, él sostenía que la sociedad en vez de criticar y juzgar a los criminales, debería agradecerles y aceptarlos, pues con la ayuda de estos, se eliminan personas que causan un perjuicio nocivo e inadecuado a la sociedad, argumentándolo de la siguiente manera: … los criminales son gente más limpia, más inofensiva; esta afirmación no la hago porque yo mismo haya matado a un ser humano: es una honesta y profunda convicción. ¿Un individuo es pernicioso? Pues se lo liquida y se acabó. Eso es lo que yo llamo una buena acción[22].

Era tanta la convicción sobre la importancia de los criminales para Castell, que él mismo reconocía el interés de cometer crímenes en contra de personas que en algún momento de su vida le ocasionaron percances y que en este momento sentía la necesidad de eliminarlos. Teniendo en cuenta esto, es importante resaltar que para Juan Pablo la justicia no tenía ningún tipo de significado, ya que le era indiferente lo que hicieran o dejaran de hacer quienes ostentaban el poder.

Este ideal de Castell, sobre la necesidad de que existieran criminales en la sociedad, fue respaldado por el Derecho Penal Alemán en una de sus escuelas como lo fue el Funcionalismo Moderado, postulado por Claus Roxin, el cual sostiene que los delincuentes son necesarios en la sociedad.
Por otra parte, desde otra disciplina como es la Sociología: A partir de Emil Durkheim y su Escuela Estructural Funcionalista, reconoce que el crimen no es por sí mismo, ni necesariamente, un síntoma de anormalidad biológica ni psicológica en el criminal. Tampoco es forzosamente la manifestación de una patología de la sociedad, pudiendo ser más bien un elemento útil y necesario para la regulación de las ciencias sociales: “es un factor de la salud pública, una parte integral de toda sociedad sana”[23].

Vemos cómo para esta escuela, el crimen es una manifestación normal del criminal, es decir, está ligado a su naturaleza biológica o psicológica; es aceptado dentro de la sociedad, y de una u otra forma sin la existencia de estos sujetos criminales y sus continuos actos, no tendría ninguna aplicación o regulación las Ciencias Sociales, y en este caso específicamente el Derecho Penal.

Desde otra escuela del Derecho Penal, esto es, la Escuela Positiva Italiana, resultan tambien justificables y ajustables todos los comportamientos de Castell, ya que al final de la obra y luego de tener su plan criminal organizado, éste ejecuta o materializa el delito, es decir, como no pudo obtener lo que deseaba con María: una relación estable y duradera con ella, por ello decidió asesinarla; y ésta infracción a la ley penal, la mencionada escuela lo regula bajo dos Tipologías de Delicuente sobre las cuales Castell tiene cabida: Delincuente pasional (el cual comete este delito por pasión, amor, por celos o por sentimientos encontrados) y como un Delincuente loco (que comete el delito y es catalogado como un enfermo mental).
En palabras del mismo Castell cuando iba a cometer el delito: Tengo que matarte, María. Me has dejado solo. Entonces, llorando, le clavé el cuchillo en el pecho. Ella apretó las mandíbulas y cerró los ojos y cuando yo saqué el cuchillo chorreante de sangre, los abrió con esfuerzo y me miró con una mirada dolorosa y humilde. Un súbito furor fortaleció mi alma y clavé muchas veces el cuchillo en su pecho y en su vientre[24].

La forma tan atroz y tan cruel como relata Castell la ejecución de su crimen, en el Derecho Penal Colombiano vigente, tiene una expresa regulación desde diferentes puntos de vista:

v El hecho de que le haya clavado el cuchillo repetidas veces en su pecho y en su vientre, y que le haya causado tanto dolor y sufrimiento, se configura como un agravante del homicidio: La Sevicia, la cual consiste en una crueldad excesiva e implica que el agente, a más de la intención de matar, se haya propuesto causar la muerte haciendo sufrir atrozmente a la víctima, con padecimientos innecesarios a la realización del fin homicida. Como sostiene la Corte Suprema de Justicia, en providencia del 22 de Mayo de 1944, la sevicia requiere cierto ánimo frío, deseo de hacer daño por el daño, sin ninguna necesidad y únicamente por exteriorizar la capacidad vengativa del ofensor[25].

v En nuestro Código Penal existen unas causales de Inimputabilidad Penal (Artículo 33º), es decir, que quien comete un delito encontrándose inmerso en alguna de ellas, su responsabilidad penal se concreta en unas medidas de seguridad y obedece a unos presupuestos legales especiales, esto es, no será juzgado bajo una responsabilidad penal común aplicable para las demás personas. Dicho esto entonces, Castell se ubica dentro de la causal: Trastorno Mental. Como sostiene la Jurisprudencia de la Corte Suprema de Justicia, Casación Penal, Sentencia de Octubre 13 de 1982, un trastorno mental es aquella alteración sicosomática que el sujeto sufre en el momento del hecho, de tan profunda intensidad, por tal modo convulsionador de sus esferas intelectiva, volitiva o afectiva que le impide darse cuenta de la ilicitud de su conducta o determinarse conforme dicha comprensión[26].


v Según Jurisprudencia de la Corte Suprema de Justicia, Casación Penal, Sentencia de Mayo 30 de 2002, expone sobre el tema de la absolución del inimputable: Verificado el compromiso del procesado con el injusto (tipicidad y antijuridicidad), su inimputabilidad, presupuesto de la culpabilidad, no desemboca en la absolución, sino en una sentencia de orden distinto, en la que se declara responsable y se somete a un tratamiento denominado “medidas de protección”[27].
El crimen es una palabra que estigmatiza y provoca una exaltación para el común de la gente, pues se trata de una acción que causa un grave daño o perjuicio a otra persona; lo cual en una sociedad como la nuestra, que afronta este tipo de problemas constantemente y que vive una violencia en las calles, esto es totalmente rechazado y mal visto, ya que con éste se genera un estado de temor o incertidumbre en el entorno social.

El crimen cometido por Castell, fue desarrollado atendiendo a sus agresivos instintos e impulsos por el afán de tener consigo a cada instante a la mujer que tanto amaba y deseaba, instintos que lo hicieron excederse en su comportamiento y salirse completamente de sus cabales. Fue tan fuerte y dominante el sentimiento de posesión, que logró en Castell una trasformación de personalidad y un cambio abrupto en sus estados de ánimo; pues se vio cómo las pasiones se encuentran tan arraigadas a las personas que los llevan a cometer acciones descabelladas y no aceptadas por la generalidad de las personas.


El hombre, es un animal de costumbres o como lo decía el filósofo Thomas Hobbes el hombre es un lobo para el hombre; esto es, al analizar la obra en concreto, se estudió cómo María al haber despertado en Castell las más profundas y peligrosas pasiones, fue labrando poco a poco su destino y convirtiéndose por decirlo de alguna manera en carnada para el lobo que la acechaba.


El delito que cometió Castell, a la luz de la psicología, la psiquiatría y el derecho penal, es justificable ya que lo realizó bajo el estado de una enfermedad y trastorno mental, y a su vez con la calidad de inimputable, respectivamente.


No obstante, dejando a un lado las teorías y fundamentos normativos, desde una perspectiva más humanista, se observa que Castell olvidó la noción de hombre racional y consiente, para inmiscuirse en el estado de un animal, que no tiene conciencia o razón alguna de sus actos; sino que por el contrario, lo que hace es dejarse llevar por sus acelerados instintos, pasiones, deseos y obsesiones, atrapando así finalmente a su presa.

BIBLIOGRAFÍA

v  BERGALLI, Roberto. Artículo: La Criminología y las Pasiones. Revista: Nuevo Foro Penal. Bogotá-Colombia. Editorial Temis S.A. 1984.
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v  GALLO, Héctor. El Sujeto criminal, una aproximación psicoanalítica al crimen como objeto social. Medellín- Colombia. Editorial Universidad de Antioquia, Departamento de psicoanálisis, Facultad de Ciencias Sociales y Humanas. 2007.
v  Legis Editores S.A. Colección de Hojas Sustituibles. Régimen Penal Colombiano. Bogotá- Colombia. Artículo 33, jurisprudencia de la Corte Constitucional. 2011. (CSJ, Cas. Penal, Sent. octubre 13/82 M.P. Alfonso Reyes Echandía); (CSJ, Cas. Penal, Sent. mayo 30/2002. M.P. Édgar Lombana Trujillo).
v  MARCHIORI, Hilda. Psicología Criminal. Argentina, México. Editorial Porrúa Av. República Argentina, Séptima Edición. 2000.
v  SÁBATO, Ernesto. El Túnel. Buenos Aires- Argentina. 1948.
v  SERPA FLÓREZ, Roberto. Psiquiatría Médica y Jurídica. Bogotá- Colombia. Editorial Temis S.A, Segunda Edición. 2007.








[1] Estudiantes de Séptimo Semestre de Derecho de la Universidad de San Buenaventura, Seccional Medellín. Miembros del Semillero de Derecho y de la Línea de Investigación Métodos Alternativos de Solución de Conflictos. dani17-6@hotmail.com; mate-1990@hotmail.com.
[2] Roberto Serpa Flórez. Psiquiatría Médica y Jurídica. 2ª ed., Bogotá- Colombia. Editorial Temis S.A., 2007.
[3] Ernesto Sábato. El Túnel. Buenos Aires- Argentina.1948, p.30.
[4] Sábato Ibíd., p. 56.
[5] Sábato Ibíd., p. 23.  
[6] Serpa Flórez Op. Cit, p. 15.
[7] Sábato Op. Cit, p. 30.
[8] Sábato Ibíd., p. 22.
[9] Serpa Flórez Op. Cit, p. 82.
[10] Serpa Flórez Ibíd., p. 83.
[11] Serpa Flórez Ibíd., p. 83.

[12] David Cooper. El Lenguaje de la Locura. Barcelona, Caracas, México. Editorial Ariel Quincenal., 1981.
[13] Ernesto Sábato. El Túnel. Buenos Aires- Argentina.1948, p. 10.
[14] Hilda Marchiori. Psicología Criminal. 7ª ed., Argentina, México. Editorial Porrúa Av. República Argentina. 2000.
[15] Marchiori Ibíd., p. 114.
[16] Marchiori Ibíd., p. 115.
[17] Ernesto Sábato. El Túnel. Buenos Aires- Argentina.1948, p. 83.
[18] Marchiori Op. Cit., pp. 121-122.
[19] Roberto Bergalli. “La Criminología y las Pasiones”. Nuevo Foro Penal, 1984, Bogotá-Colombia, Edit. Temis S.A.
[20] Bergalli Ibíd., p. 360.
[21] Bergalli Ibíd., p. 360.
[22] Ernesto Sábato. El Túnel. Buenos Aires- Argentina.1948, p. 5.
[23] Héctor Gallo. El Sujeto criminal, una aproximación psicoanalítica al crimen como objeto social. Medellín- Colombia. Editorial Universidad de Antioquia, Departamento de psicoanálisis, Facultad de Ciencias Sociales y Humanas. 2007.
[24] Ernesto Sábato. El Túnel. Buenos Aires- Argentina.1948, p. 94.
[25] Código Penal y de Procedimiento Penal Anotado, Vigésimasexta Edición, Editorial Leyer. Bogotá, D.C, Colombia. 2010. p. 121., art. 104 numeral 6. (CSJ, Prov. mayo 22/1944). 
[26] Legis Editores S.A. Colección de Hojas Sustituibles. Régimen Penal Colombiano. Bogotá- Colombia. Artículo 33, jurisprudencia de la Corte Constitucional. 2011. (CSJ, Cas. Penal, Sent. oct. 13/82 M.P. Alfonso Reyes Echandía).
[27] Ibíd., p. 57. (CSJ, Cas. Penal, Sent. mayo 30/2002. M.P. Édgar Lombana Trujillo).